diciembre 11, 2009

Mi amigo, el protestante

Hacía ya tiempo que no hablaba de religión. Ni tampoco de matemáticas. ¿Creéis que podré hablar de las dos cosas a la vez?

Se acercan las navidades, y eso significa, entre otras cosas, que bajaré a Segovia a pasar unos días con mis padres y ver a los amigos. Seguro que caerá alguna noche de tertulia con Vich en el Metrópolis, como todos los años por estas fechas, y seguro que tocaremos los palos habituales: música, mujeres -un interés que él tiene-, hombres -un interés que tengo yo-, frikerías, un poquito de política y, por qué no, algo de religión.

Vich, chulazo polifacético, conserva en parte aquella fe que ambos compartíamos de niños. A mí me encanta pincharle diciéndole que es un estupendo protestante. Él finge enfurruñarse, diciéndome que a católico solo le gana (tal vez) el Papa, y a continuación nos pasamos tres gintonics discutiendo animadamente sin la menor posibilidad de que ninguno haga cambiar ni un ápice la opinión del otro. Se trata de clase de conversación que resulta estimulante, a condición de que no se dé más de una vez al año.

Pero lo cierto es que Vich, por mucho que se indigne, es un protestante.

La razón por la que digo esto tiene que ver con que el catolicismo es una religión basada en dogmas y regulada por algo llamado magisterio de la Iglesia. Según el Catecismo de la Iglesia Católica:
"El oficio de interpretar auténticamente la palabra de Dios, oral o escritura (sic), ha sido encomendado sólo al Magisterio vivo de la Iglesia, el cual lo ejercita en nombre de Jesucristo (DV 10), es decir, a los obispos en comunión con el sucesor de Pedro, el obispo de Roma"
Esto quiere decir que en el catolicismo el creyente no es libre (hablando en plata, no es capaz) de interpretar "auténticamente" la palabra de Dios por sí mismo: necesita que el Papa y los obispos lo hagan por él, enunciando una serie de dogmas de la fe que definen la esencia del catolicismo. Si aceptas todos esos dogmas, eres católico. Si no... eres otra cosa.

Y aquí es donde entran las matemáticas. A ver si consigo explicarme con un ejemplo sencillo: imaginad que formulo dos proposiciones (dogmas de fe) A y B:
A: Jesucristo es el hijo de Dios
B: Y nació de una virgen
Existen cuatro formas de reaccionar ante esas dos proposiciones, y sólo una de ellas es católica: podemos aceptar simultáneamente A y B (algo que hacen los católicos), o bien aceptar A pero negar B (como hacen ciertas confesiones protestantes) o bien negar A y aceptar B (como hacen los musulmanes), o bien negar A y B (la posición del ateo). De cuatro posibles tipos de fe (o su carencia), sólo uno es católico.



La cosa se complica, porque el catolicismo tiene bastante más de dos dogmas. Dicho de una manera formal, dado un conjunto formado por N elementos (personas, dogmas, manzanas, zapatos), el número total P de posibles subconjuntos (incluyendo el conjunto vacío) que se pueden formar a partir de sus elementos es

P = 2N

Esto es, dos elevado a la potencia N. Veamos un par de ejemplos:
  • El Credo Niceno contiene no menos de diecisiete afirmaciones teológicas, empezando por la creencia en Dios Padre y acabando con la vida del mundo futuro. Existen ciento treinta y un mil setenta y dos formas de interpretar el Credo, y sólo una de ellas es sinceramente católica.
  • El Catecismo de la Iglesia Católica recoge al menos cuarenta dogmas de fe, (tirando por lo bajo) divididos en dogmas referidos a Dios Padre, a Jesucristo, al Espíritu Santo, a María, a la naturaleza humana, a los sacramentos, a la propia Iglesia y a la vida en el más allá. Eso conduce a 1.099.511.627.776 posibles tipos de fe, según se acepten o nieguen parte de los dogmas. Sólo una combinación de entre ese billón corresponde al verdadero catolicismo.
Este es el motivo por el cual existe una sola iglesia católica, y cientos de iglesias protestantes. ¿Que crees en Cristo pero no en la resurrección de la carne? Se siente: no eres católico. ¿Crees en todos los dogmas sobre Dios, Jesucristo, el Espíritu Santo y María, pero no crees que el papa sea infalible? Afróntalo: eres cristiano, pero no católico. Como mi amigo Vich. Si supusiéramos que cada una de las combinaciones anteriores fuese igualmente probable, el cálculo anterior implicaría que en toda la superficie de la Tierra debería haber, en el mejor de los casos, un único católico auténtico (presumiblemente el Papa... ¿o no?). Por eso digo que, prescindiendo de lo que la gente diga en las encuestas y de los padrones parroquiales, el catolicismo (si existe) tiene que ser una religión muy, pero que muy minoritaria.


A todo esto, exactamente lo mismo se aplica en el sentido contrario. Al igual que sólo una entre el billón de combinaciones de cuarenta dogmas conduce al catolicismo, sólo hay otra que conduzca al ateísmo puro (no creer ninguno de los cuarenta). Eso explica que haya tan pocos ateos verdaderos por ahí sueltos.

Hasta aquí he hablado únicamente de combinatoria, pero el argumento va más allá. No es cuestión simplemente de decir que un determinado sistema de creencias sea improbable (además habría que asignar probabilidades distintas a cada una de las combinaciones, ya que hay dogmas más creíbles que otros), sino que también hay que considerar lo factible que es mantener la coherencia de un sistema de creencias que se sostiene.

Me explico. Todos valoramos mucho la coherencia personal, sobre todo en el campo de los valores y las creencias. Pero, ¿qué significa en este contexto ser coherente? Significa no contradecirse a uno mismo, no mantner al mismo tiempo dos posturas opuestas entre sí. Un político del PP miembro del Foro de la Familia y de los Kikos que se gasta el dinero público en pagarse orgías de coca y de chaperos jovencitos nos repugna, al igual que un político de izquierdas que hace la revolución para liberar a su pueblo y acaba como dictador de una isla durante años.

En términos prácticos, mantener la coherencia de un sistema (de creencias, de valores, de datos) implica que en cada momento es necesario controlar que todos y cada uno de los elementos del sistema no entre en contradicción con ninguno de los demás. Ante cada toma de decisión, cada acto, cada afirmación, es necesario cotejar dos a dos todos los posibles pares de elementos, y asegurarse de que cuadran entre sí. Volviendo a las matemáticas, el número T de operaciones que hay que realizar dentro de un sistema de N creencias para mantenerlo coherente es

T = N(N-1)/2

Esto significa que si uno quiere obrar coherentemente de acuerdo a los cuarenta dogmas de la Iglesia, más los diez mandamientos del Antiguo Testamento, a lo largo de las siempre cambiantes situaciones de la vida, necesita realizar 1225 operaciones cerebrales cada fracción de segundo. Eso sin contar el resto de valores, creencias y principios, muchos de origen religioso, que rigen nuestras vidas. En realidad la situación es mucho peor, porque no sólo hay que garantizar que las creencias cuadren entre sí de dos en dos, sino que en muchos casos es necesario hacer encaje de bolillos para que también sean compatibles de tres en tres, de cuatro en cuatro... De forma general, el número total de operaciones será algo intermedio entre los límites T y P de las dos fórmulas anteriores. Una barbaridad de operaciones. El cerebro humano es un procesador maravilloso, pero el crecimiento exponencial del número de operaciones es tal que en seguida se llega a sobrepasar la capacidad de cualquier procesador imaginable. Si hacemos las cuentas, vemos que para hacer perfectamente coherentes entre sí "sólo" 300 ideas/creencias/valores se necesitan unas 1090 operaciones lógicas... ¡un número bastante más grande que el total de átomos que hay en todo el Universo! Esto tiene dos consecuencias prácticas:
  1. Si tú, paciente lector que has llegado hasta aquí, piensas de tí mismo que eres una persona coherente, íntegra, fiel a sus principios, incorruptible, inflexible, sólida en sus ideas y sus creencias... o bien eres más simple que el mecanismo de un chupete, o eres un iluso. Es imposible ser complejo y totalmente coherente a la vez.
  2. Si bien la mera combinatoria hace igual de "frecuentes" (en el sentido del número de combinaciones) al catolicismo y al ateísmo, el segundo es más fácil de mantener. Quitarse de encima medio centenar de dogmas simplifica bastante la carga computacional... cosa que no es moco de pavo, especialmente en estos tiempos que corren.
Teniendo en cuenta lo primero, me llama mucho la atención que haya gente, a estas alturas de la vida, que siga sorprendiéndose ante comportamientos como el del putero del Opus o el líder socialista que quiere abaratar el despido. Lamentarlos, por supuesto, pero... ¿sorprenderse? Me cuesta pensar que exista tamaña ingenuidad.

En conclusión, ¿quiere decir todo esto que, ya que no se puede alcanzar la coherencia total, debemos desistir en el empeño? Creo que no. Hay personas más consecuentes con sus principios que otras, y esforzarse en acercarse a esa coherencia inalcanzable es de por sí un noble empeño, ¿no creéis?







17 comentarios:

Allau dijo...

Lo confieso, padre, he sido un mal ateo. ¿Crees que iré al infierno?

Nyc dijo...

Supongo que para algunos será más fácil pensar en un ser mágico que tiene conocimiento directo y en tiempo real de lo que pasa en tu cabeza (y en la de 6000 millones de "almas" más, simultáneamente)y que te ayuda a ti, personalmente a mantener la coherencia.
A los demás nos toca currárnoslo día a día...

starfighter dijo...

Quien dijo que ser coherente es fácil. Además, con lo bien que lo vamos a pasar todos juntitos en el infierno (o donde sea ahora que no existe), apretaditos pero con calor humano.

Eleuterio dijo...

Me encantó el post; aunque no esté de acuerdo del todo me hizo reir.
No puedo discutir a nivel de fórmulas matemáticas porque siempre fui pésimo para cosas como esa, pero te señalo tres cosillas:

1) hablando en serio, la idea de "pertenencia" a una religión basada en la "aceptación automática" de los dogmas como si tratara del reglamento de un club deportivo, deja de lado una pequeñísima cosa: los dogmas son, precisamente, "dogmas de fe", o sea, el enunciarlos como tales es esperar, presuponer, desear que haya una fe que los sostenga; si no es así, es letra muerta o literatura de esparcimiento. Por eso aplaudo al agnóstico que dice: "no creo porque no veo, no experimento, esto no tiene ningún sentido para mí".
A los sacerdotes de las religiones les viene muy bien tener todito clasificado como estrategia de poder, para tener a los fieles bajo su influencia. Pero una religión bien entendida debería intentar liberarse de este chantaje de la "pertenencia si hay aceptación automática y sin pensar".
2) Están las tradiciones de los concilios que delimitaron el campo de lo que "habría" que creer. Pero desde el Vaticano II se habla del concepto de "recta conciencia". Significa que a los creyentes que consideran, luego de pensárselo bien, de sentirlo de algún modo, que hay cosas que no pueden creer o que les cuesta aceptarlas, que colisionan con su vida y con lo que son, la Iglesia no los aparta por ello de la religión, no los condena. O sea, si a recta conciencia yo le digo personalmente al Papa Benedicto XVI : "Mire Vd., soy católico pero lo de María Virgen y Madre no me lo creo", el Papa no tendrá nada para decirme, tendrá que enmudecer y aceptarlo.(a lo sumo podría decir: "Ruega a Dios para que te dé la fe para entenderlo aunque la Razón no tenga que ver en eso").
Lo mismo para preguntas del orden de la Moral (por ejemplo, conocimiento carnal entre hombres).
3) Esa misma idea de la "recta conciencia" es la que te aleja de volverte loco por no poder dar cuenta de absolutamente todos los dogmas de una religión determinada.
Existen otros conceptos que hablan de un frecuente, cotidiano, diálogo con la Divinidad, lo que permitiría que el creyente viva su vida como considere que debe hacerlo, agregando a esto cierta tendencia al cambio, si como fruto de ese diálogo el mismo creyente observa contradicciones, ripios, entre su actos concientes y lo que cree. O sea, reconociendo una "tendencia al error", una inclinación tanática, ese diálogo- a veces, lucha libre- con la Divinidad es la que hace que un creyente se libere de la carga del "Deber creer en todo y ser coherente con todo de modo absoluto".
No existe tal persona y toda religión bien entendida lo sabe.
3) No necesito decirte que no todo se puede explicar con la Razón, con una fórmula. (Eso es lo mejor de tu post, lo que más me ha gustado).

Hazte un post donde explicas con una fórmula matemática el amor que le tienes al osezno...

Sufur dijo...

Allau, Starfighter... no creo que vayáis al infierno, pero si vais espero que nos encontremos allí :-)

No creo que pensar que existen amigos invisibles facilite la coherencia personal, Nyc... me remito a las pruebas que ofrecen tantos cristianos atormentados por mantener creencias irreconciliables con su vida real. Naturalmente, uno puede siempre ignorar la realidad, lo cual lo simplifica todo mucho...

Excelentes matizaciones, Eleuterio. A mí lo de la conciencia recta siempre me ha sonado a forma de evitar que se me escape todo el redil. Constantemente la jerarquía está haciendo gestos que contradicen esa filosofía, como amenazar excomuniones a parlamentarios que voten a favor de la nueva ley del aborto. Creo que aquí se aplica una especie de doble moral a lo don't ask, don't tell: si no crees en alguno de los dogmas, sigues siendo de los nuestros siempre que no te apartes de la obediencia en público. En definitiva, la recta conciencia me parece un camelo más, entre otros muchos. Sin acritud :-)

Es cierto que no todo se puede explicar por la razón... pero también lo contrario: nada se puede explicar sin la razón. A ver si consigo expresarme con claridad: según el propio diccionario de la RAE, explicar es "Llegar a comprender la razón de algo". Un discurso que trate de algo sin aplicar la razón nunca puede ser una explicación. Será otra cosa: mitología, metáfora, superstición, poesía, pensamiento mágico... no digo que algunas de esas cosas no estén pero que muy bien. Sólo que la razón es necesaria para la explicación... pero la razón no puede explicarlo todo. Otra cosa muy diferente es decidir si todo requiere una explicación o no...

Considero que no, no tiene sentido ni hace falta intentar explicarlo todo. Un ejemplo de explicación innecesaria es esa fórmula del amor hacia el osezno... :-)

sisifosehaceviejo dijo...

Yo prefiero la comodidad de la duda: aquello sobre lo que no eres capaz de pronunciarte, si además no te inquieta, no supone ningún peso.

Además lo que dice Eleuterio no está mal, pero olvida añadir que la fe no consiste, como nos enseñaron, en "creer lo que no vimos", sino en creer lo que nos dicen. Baroja decía que Dios le dio al esclavo alma de esclavo, y yo añado que le dio al creyente alma de borrego.

Amén.

Sufur dijo...

Me ha encantado lo de "cree lo que nos dicen", Sísifo. Y yo también prefiero la duda :-)

Eleuterio dijo...

Gracias por la respuesta.
Yo diría que el discurso científico, la explicación racional del mundo es también una metáfora ya que se produce una figura del lenguaje para significar, acotar, describir, etc. una realidad cuya puesta en palabras o fórmulas no da cuenta de modo absoluto esa realidad descrita.

Puedes explicarme el proceso químico de la fotosíntesis hasta que, por fin, lo entienda y tu explicación puede agotar el tema. Pero mi postura filosófica me dice que siempre hay un "plus", otra cosa, que se ubica en el medio entre la perfecta explicación y la realidad descrita. Y ese "plus" no se puede aprehender.

Ahora me matas...

Sufur dijo...

Al contrario, Eleuterio: estoy completamente de acuerdo contigo. Las teorías científicas son un tipo de metáfora.

Como decía un profesor mío, "la Naturaleza es lo que es y funciona como funciona". Eso es lo máximo que podemos decir de ella si no queremos caer en metáforas (modelos).

Sin embargo, si queremos ir algo más allá y ser más específicos, tenemos que explicar las cosas, usando una representación de algún tipo.

Ahora bien, ¿vale lo mismo cualquier tipo de representación? Según muchos filósofos posmodernos, sí: ante un bulto sospechoso que te sale en una pierna, tan válida es la representación científica que te dice que tienes un cáncer como la representación mágica que te dice que un espíritu del bosque te ha echado una maldición. Eso es lo que dicen. Sin embargo, no deja de ser curioso que en la práctica la inmensa mayoría de los que dicen esto salen corriendo en busca de un buen oncólogo en vez de un hada en cuanto el bulto les ocurre a ellos...

No, no todas las representaciones están al mismo nivel. Las hay mejores y las hay peores. La ciencia es, probablemente, la mejor que tenemos, no sólo porque usa estructuras "lingüísticas" muy definidas, sino porque incorpora de forma irrenunciable dos actitudes tremendamente sanas: la autocrítica (en oposición al dogma) y el objetivismo.

¿Que hay distintos tipos de saberes? No lo niego. ¿Que hay experiencias en las que la ciencia no sólo es ignorante, sino totalmente irrelevante? Estoy de acuerdo. ¿Que incluso dentro de la ciencia hay formas distintas de hacer las cosas, por ejemplo entre las ciencias físicas y las sociales? Es evidente. ¿Que es limitada? Ella misma lo dice (lo que he expuesto en este post, o mejor aún el teorema de Gödel). Pero de ahí a insinuar que la manera científica de abordar cualquier tema es equiparable a la del vudú... ¡Espero que nadie sea tan necio como para creer de verdad eso!

Es curioso que surja ahora este tema, porque precisamente estoy preparando una entrada que toca estos temas para la semana que viene... así que echaos a temblar :-)

Sufur dijo...

Por cierto (qué pesado estoy hoy), se me olvidaba comentar una cosa. Estoy tan habituado a identificar una cosa con la otra que a menudo olvido una distinción que es bastante interesante:

Entre las ciencias, hay dos categorías. La Física, por ejemplo, es metafórica: los cuerpos caen (un hecho) y yo lo explico mediante la teoría de la Relatividad General (una metáfora). Pero con las matemáticas no ocurre así. Las matemáticas no hacen referencia explícita a ninguna realidad externa que haya que explicar: se explican a sí mismas. Un teorema no tiene nada de metafórico. Lo mismo ocurre con la lógica. Ambas -matemática y lógica- tienen estructura lingüística, pero no representación metafórica. Y todo esto vino por hacer unas pocas matemáticas jejeje...

Thiago dijo...

Pues no sé que decirte, me has dejado con la boca abierta.... Lo primero de todo diría que todo esto está basado en una tremenda mentira: "la palabra de dios" dicen.. Pero quien lo certifica que sea su palabra?, dios? La biblia es la palabra de unos tunantes engañabobos.

Pq yo respetar, respeto, pero hay que ser muy simple para creer en el Espiritu Santo, en La Inmaculada concepción, en un dios que está en el cielo y toda esa vaina, le apliques la matematica o no. La mayoría de los dogmas de la iglesia, además, surgieron posteriormente para tapar las propias lagunas en el dogma, en concilios sucesivos... Todo ello es penoso.

Eso si, ya que no podemos ser coherrentes, si te digo la verdad el tipo ese del PP que se gastó una fortuna (del contribuyente, además) tiene todas mis simpatias. No se me ocurre mejor forma de gastar los dineros, la verdad, seas creyente o no. Coherente no se si fue, pero que se lo pasó de puta madre, ya te digo yo que si, jajaja

Bezos.

Eleuterio dijo...

Creo que depende de lo que entiendas por "metáfora". La RAE dice que es (copio textual) "Tropo que consiste en trasladar el sentido recto de las voces a otro figurado, en virtud de una comparación tácita; p. ej., Las perlas del rocío. La primavera de la vida. Refrenar las pasiones". Y la segunda acepción : "Aplicación de una palabra o de una expresión a un objeto o a un concepto, al cual no denota literalmente, con el fin de sugerir una comparación (con otro objeto o concepto) y facilitar su comprensión; p. ej., el átomo es un sistema solar en miniatura".

Creo que esa estructura lingüística de la matemática es, también, un desplazamiento. Aunque ella se pueda explicar a sí misma.

Hoy estoy MUY platónico...

Sufur dijo...

Je je je, al contrario, amigo mío: si estuvieras platónico dirías que la realidad es una metáfora de las matemáticas... :-P

Dios, cómo detesto a Platón. Cuánto daño ha hecho ese hombre...

Anónimo dijo...

Soy un pobre y simple queso rancio klatchiano de leche de camella que cree que toda probabilidad de uno contra un millón, siempre se cumple. Eso sí, no vale que sea de uno contra 999.999. Claro, que si soy un queso, ¿cómo puedo estar escribiendo esto? La verdad que no tengo recuerdos de antes de encontrarme en la alacena de esta quesería apoyada en los muros de la Universidad Invisible de Ankh Morpork.

Deric dijo...

joer, es que las matemáticas estan en todas partes??? con lo mal que me iban a mi en el cole!

Casanova dijo...

Me he visto en Segovia bebiendo gintonics ,aunque yo no beba,jejeje.
La ciencia me parece muy atractiva,es como un machote inalcanzable,al que deseas,pero arrogantemente dices que no es tu tipo,mentira!,le gritaron a la zorra,jejej.
Pero comprendo que para entender al Hombre,a la Naturaleza hasta a Dios,si crees en 'El,hay que pasar por esos numeritos que representan a la Ciencia.
A Punset le preguntaron si Dios existìa,y él contestò que sì,que existe,pero cada vez menos.Imagino que la Ciencia es la "culpable" de ello.
Me ha gustado mucho esta entrada

hm dijo...

Si no existiese el osezno, le pedía matrimonio... la entrada me ha encantado :D...

Además, la gente me mira raro cuando digo que no soy católico porque no coincido con el Papa en sus opiniones... y para ser católico hay que asumir que el Papa es infalible... me gusta ver que no soy tan raro...

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