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agosto 15, 2025
julio 28, 2016
París bien vale un Termalgín
Mi suegro, el señor padre del osezo, se proclama afrancesado. Me cae bien ese señor, y no lo digo por peloteo: pensamos muy parecido en casi todo, incluyendo nuestra pena porque nuestros antepasados expulsaran tan rápidamente a Napoleón de estas tierras. Otro gallo nos cantaría, si siguiéramos siendo terreno felizmente conquistado por la Francia imperial.
A lo que íbamos: mi señor suegro es un afrancesado, pero nunca había estado en Francia. Y por eso para su septuagésimo cumpleaños sus hijos -naturales y políticos- le regalamos un viaje de tres noches a París. Más exactamente, se lo regalamos a él, a su mujer y nos lo autoregalamos a nosotros mismos en calidad de guías o, como se dice en la misma París según Google Translator, sherpas.
Llegó el día del viaje, ¡en plena final de la Eurocopa!, y sólo había un pequeño contratiempo: yo andaba con fiebre y un dolor de garganta del recopón bendito. A punto estuve de quedarme en casa y dejar que el osezno se fuera a solas con sus padres y su hermano.
Eso habría supuesto perderme Montmartre, el Louvre, toneladas de queso y, lo que es peor, las diez millones de fotos que tenía planeado hacer.
Y que al final solo fueron dos mil.
Evidentemente.
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marzo 02, 2016
Empastillado
Parezco una abuela. Y no precisamente por mis dotes para la cocina, no.
Este ha sido hoy el complemento del desayuno:
¿Son muchas pastillas? Pues puede que sí, para un tipo de mi edad. ¿Me agobia? Para nada. Yo, en Esparta, no habría llegado a la primera comunión. ¡Viva la medicina moderna!
Este ha sido hoy el complemento del desayuno:
- Un Frenadol para el dolor de cabeza y la congestión del catarro/faringitis que he tenido toda la semana.
- El antibiótico para la mencionada faringitis.
- Arándano rojo, que me tomo a temporadas para ayudar a evitar infecciones urinarias, que soy propenso.
- La pastillita del colesterol, a la que soy ya fijo y para toda la vida, por prescripción facultativa, desde hace tres meses. Hay que decir que funciona de vicio: en un mes me bajó de 257 a 153, con las navidades de por medio y todo.
- Un cuarto (5 mg) de paroxetina. Estoy dejando por fin la medicación contra el trastorno obsesivo/compulsivo, y actualmente mi dosis diaria es la octava parte de la recomendada para personas con mi misma dolencia. La actual es una dosis vestigial, prácticamente placebo, como última fase antes de dejar del todo la medicación en primavera.
¿Son muchas pastillas? Pues puede que sí, para un tipo de mi edad. ¿Me agobia? Para nada. Yo, en Esparta, no habría llegado a la primera comunión. ¡Viva la medicina moderna!
febrero 03, 2015
Ohmmmmmmmm
Es el turno de probar la meditación intrascendente.
Hace ya unos años que mi psicóloga me recomendó practicar técnicas de relajación. Normal, porque soy un puro nervio. Aprendí respiración básica y durante un tiempo dediqué todas las noches veinte minutos a practicar relajación muscular progresiva; estuvo bien, y de hecho ambas técnicas me ayudan bastante, sobre todo la primera.
Pero mi psicóloga me recomendó ir un poco más allá. El yoga me funcionaba en el momento de practicarlo en la clase, pero el sitio pillaba tan lejos de mi casa que en cuanto salía de noche del local y me ponía a esperar al bus en invierno se me iba toda la paz y ésta era sustituida por furias asesinas. En casa, sin ayuda de un monitor, no me concentraba bien para el yoga, y además tengo la misma flexibilidad que un palo de escoba. No, el yoga no es lo mío.
Queda por probar la meditación. Una amiga mía, también psicóloga, organiza desde hoy un grupo de meditación en su gabinete y he decidido apuntarme.
A favor de esta decisión están el hecho de que la meditación parece ser algo que uno es capaz de hacer en casa sin problemas, una vez que aprende, y que es algo muy en plan señor Spock, lo cual agrada a mi lado friki. Además hay indicios de que la meditación es buena para personas con trastornos de ansiedad y con problemas cardiovasculares, como un servidor. Y digo "indicios" y no "evidencia", porque contrariamente a lo que van diciendo por ahí los gurús de la meditación, los estudios hasta la fecha no son concluyentes. El metaestudio Cochrane sobre la terapia de meditación para los trastornos por ansiedad concluye:
"El escaso número de estudios incluidos en esta revisión no permite establecer conclusiones sobre la efectividad de la terapia de meditación en los trastornos de ansiedad. La meditación trascendental es comparable con otras clases de terapias de relajación en cuanto a la reducción de la ansiedad, y el yoga Kundalini no mostró una efectividad significativa en el tratamiento de los trastornos obsesivo-compulsivos comparado con la Relajación/Meditación. Las tasas de abandono parecen ser altas y no se han informado los efectos adversos de la meditación. Se necesitan más ensayos"
Algo similar concluye el metaestudio sobre los efectos cardiovasculares de la meditación. Por lo que voy al grupo con escepticismo, pero sabiendo que no se ha informado de efectos negativos de este tipo de cosas. No parece que vaya a perder mucho, salvo los 50 euros al mes que cuesta el asunto.
En contra de toda esta idea está el posible tono religioso o pseudofilosófico que le pueda dar a las clases el profesor. No le conozco todavía, pero me temo que pueda ser uno de esos chalados orientalistas que últimamente proliferan como hongos (carroñeros) de aquí a Cincinnati.
No me he pasado media vida abjurando de una religión para que me metan ahora en catequesis de otra.
Si veo cualquier intento de adoctrinamiento, pasarán dos cosas: una, que tendré que contenerme duramente, por respeto a mi amiga, para no reírme. Y dos, que cuando salga del local no volveré nunca.
Con todo esto de las filosofías y religiones orientales hay una moda y un negocio montados que no es ni medio normal. La gente suelta con alegría las frases "tradición milenaria" y "sabiduría ancestral" como si a) las tradiciones y sabidurías occidentales no fueran igual de milenarias y ancestrales que las orientales y b) milenario y ancestral equivaliera a bueno. El analfabetismo, las caries y la tiranía son también cosas ancestrales que han acompañado a la humanidad desde hace milenios, y no me impresionan demasiado como elementos que quiera conservar en mi vida, gracias. Sustituir una idiotez como la Santísima Trinidad por una majadería como la rueda kármica es de bobos; sustituir una cosa que funciona como la quimioterapia por una pamema como la acupuntura es directamente de locos. Y diría que allá cada uno con su propia estupidez si no me cabreara tanto este tema.
Pero me estoy alejando del tema. De aquí a una hora estaré sentado en una silla (espero) con los ojos entrecerrados y diciendo "ohmmmm". De aquí a dos horas, para compensar, pienso irme con un amigo a tomar un gintonic y a hablar de pollas y culos a algún bar muy occidental. ¡Eso sí que es equilibrio, y no lo del yin y el yang!
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enero 02, 2015
Año nuevo, Segovia vieja
Ya toca volver a Santander después de la visita anual a Segovia. Este año las navidades no han sido especialmente entrañables, ni cálidas, ni nada, pero al menos se han mantenido algunas de las tradiciones de estas fechas, a saber:
Las noches de copas en el Metrópolis con el buen amigo Vich, hablando de mujeres, hombres, y de cómo arreglar el mundo.
La cena de navidad con los amigos de toda la vida, a la que no faltó casi nadie, y que estuvo este año amenizada por una cantidad industrial de un excelente vino de Ribera: el Tomás Postigo de 2011. Nos salió por un ojo de la cara, pero valió la pena por ver a toda la peña. Con unas cuantas copas de más, me dejé la voz en un bareto discutiendo sobre (a)teología con un amigo creyente. Caso error, porque de religión uno no puede debatir, sólo cabe hacer bromas sobre ella.
Mi visita comercial a Madrid, a ver a mi viejo amigo toledano, y que este año se saldó en una nueva montaña de libros que no creo que me dé tiempo a acabar de aquí a finales de 2015.
La visita al belén de las monjas con mis padres, después de una misa en la residencia de ancianos donde a mi madre le gustaría acabar cuando no pueda valerse por sí misma. Al ser la media de edad en la capilla algo próxima al Mesozoico, la calefacción estaba a temperatura de fusión del plomo; mi alma no se benefició mucho de la misa, porque no existe, pero a cambio mis poros disfrutaron de una auténtica sauna católico-finlandesa.
La ya clásica salida de Nochevieja con Vich y su hermana. Fuimos a un concierto cojonudo de la Banda del Búho en la sala Beat, y allí me encontré con el estupendo ex-blogger don Álvaro de Cáceres.
El engorde de cuatro kilos y la dispepsia.
El catarrazo.
Y, cómo no, las fotos, de las que dejo la siguiente selección:
¡Feliz Año Nuevo!
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octubre 27, 2014
La entrada Duquesa de Alba
Me he pasado la noche en vela pensando en un título para esta entrada. Bueno, en realidad ha sido por la acidez de estómago, pero queda más intelectual lo primero. Estas últimas noventa y seis horas han sido tan intensas y tan ricas que un solo título no puede recogerlo todo. Por tanto, esta va a ser una entrada con muchos títulos, como la Duquesa. Y además hay un motivo adicional para llamarla así, como se verá hacia el final.
Resaca en Diferido
En estos días he viajado de Santander a Madrid, de allí a Granada, he asistido a una reunión muy intensa, he dado una charla en ella, he vuelto a ver después de muchos años a algunos amigos que la vida ha colocado geográficamente lejanos, he conocido gente nueva e interesante, he vuelto a Santander vía Madrid, he marchado a Bilbao, de allí a Alicante, de allí a Murcia, he tenido el honor de asistir a la boda del año, he desvirtualizado amigos, he bailado como un poseso, he maltratado mi hígado y he hecho el camino inverso. Hasta anoche me parecía que no era para tanto. Pero hoy me he levantado molido. Me duele todo: la cabeza, la espalda, el estómago, el culo. Pero mi principal dolencia es anímica. Estoy de bajón. Y es que se me ha hecho cortísimo, leñe. Volver a la rutina diaria tras unos días tan alegres y movidos es un poco triste. ¡Pero que me quiten lo bailao!
Falta de lógica
El motivo de tanta kilometrada absurda, arriba y abajo por la Península, es en gran parte burocrático. Desde que entraron en vigor las nuevas normas del Ministerio para desplazamientos de trabajo, es prácticamente obligatorio empezar y terminar un viaje de trabajo en el mismo sitio y en las fechas más ajustadas posibles, aunque eso salga más caro que buscar un trayecto alternativo. España es un país en el que nos pensamos que poner muchas normas es lo mismo que ser organizados. Así nos va. Conozco al menos dos casos en los que esta normativa ha costado a la salud de compañeros míos, a sus proyectos de investigación y en último término al bolsillo de los contribuyentes miles de euros que podrían haberse ahorrado con solo posponer un viaje de vuelta uno o dos días. En fin. Un día de estos hablaré largo y tendido, soltando todo el vitriolo que llevo dentro, de la tiranía de los chupatintas, pero no hoy.
Caminando por Granada, creo que por la calle Elvira o por ahí, observé una placa muy llamativa: "Asociación Andaluza de Restaurantes Gastronómicos". Mi pregunta es: ¿existen los restaurantes (andaluces) no gastronómicos? ¿Qué pondrán en sus cartas, zapatos? ¿Tendrán su propia asociación andaluza?
En una de mis paradas aeroportuarias me entró el capricho de sentarme en un Starbucks y pedir uno de esos imposibles cafés con nombres tipo "strawberry caramel macchiato frappé with cinnamon swirls and aromatic organic cocoa drops", que sirven para que echando unas gotas de sirope el café de toda la vida cueste cinco euros más. Qué se le va a hacer, a veces uno cae en estos timos. Lo bueno del Starbucks es que los intolerantes podemos pedir nuestro café con leche de soja o leche sin lactosa. Así se lo pedí al camarero, un chulángano con nivel de follabilidad 9.5 en la escala de Sufur. El chulángano me hizo religiosamente el café con leche sin lactosa... y acto seguido procedió a cubrirlo todo bajo abundantes capas de nata montada. Para haberlo estrangulado. Pero claro, luego el cabrón me lo sirvió con una sonrisa y guiñándome un ojo, y no fui capaz de protestar más que con un "hi hi hi" de colegiala histérica. Putas hormonas...
En una de mis paradas aeroportuarias me entró el capricho de sentarme en un Starbucks y pedir uno de esos imposibles cafés con nombres tipo "strawberry caramel macchiato frappé with cinnamon swirls and aromatic organic cocoa drops", que sirven para que echando unas gotas de sirope el café de toda la vida cueste cinco euros más. Qué se le va a hacer, a veces uno cae en estos timos. Lo bueno del Starbucks es que los intolerantes podemos pedir nuestro café con leche de soja o leche sin lactosa. Así se lo pedí al camarero, un chulángano con nivel de follabilidad 9.5 en la escala de Sufur. El chulángano me hizo religiosamente el café con leche sin lactosa... y acto seguido procedió a cubrirlo todo bajo abundantes capas de nata montada. Para haberlo estrangulado. Pero claro, luego el cabrón me lo sirvió con una sonrisa y guiñándome un ojo, y no fui capaz de protestar más que con un "hi hi hi" de colegiala histérica. Putas hormonas...
Un mundo de imanes y milagros
En ningún momento me he planteado el blog como una forma de hacer amigos. Me gusta que me lean y me comenten, pero sobre todo es una válvula de escape y un divertimento. No tengo una gran fe en la capacidad de la tecnología para facilitar la amistad. Por ese motivo suelo rechazar las ofertas para participar en "kedadas" (odiosa palabra) de bloggers.
Y sin embargo, en franca contradicción con el párrafo anterior, hay algo muy especial en este tipo de relación cibernética. Es algo va más allá del mero "el roce hace el cariño". Van pasando los meses y te vuelves asiduo de aquellos blogs cuyos escritores te cautivan por su inteligencia, su sentido del humor, su ironía, su forma de escribir. Empiezas a conocer un poco a personas a las que al principio solo identificas por nicks ridículos y avatares absurdos. Se convierten en parte de tu día a día. Y así, casi sin quererlo, empiezas a quererlos.
Pasan los años y por goteo empiezas a conocer en persona ("desvirtualizar") a algunos de ellos. Les pones rostro y nombre. A veces el contacto directo rompe la magia y ahí se acaba el acercamiento. Otras veces se confirma la buena impresión inicial y nace una relación real. Gracias al blog he conocido a figuras como Gaysinley, cuyo blog ya no existe, el osazo intelectual Hm (que para mi alegría también estuvo en la boda de la que voy a hablar a continuación), el escritor de éxito Pasaelmocho o el dulce y suculento periodista Nils: personas que enriquecen mi vida aunque nos veamos de pascuas a ramos.
El caso de Shepperdsen y el Sr. Skyzos es doblemente especial. Conocí sus blogs de forma independiente y luego me enteré de que formaban pareja en la vida real. Una noche de noviembre nos conocimos en Madrid los cuatro (ellos dos, el osezno y un servidor) y hubo química al instante. Nació una amistad a cuatro bandas, a pesar de la distancia, fundamentada una buena cantidad de experiencias comunes, grandes dosis de frikismo (en el caso del Sr. Skyzos y el mío), un trasfondo profesional similar (el de Shepperdsen y el osezno), gustos parecidos (tanto al osezno como a mí nos encantan por igual Shepperdsen y el Sr. Skyzos, je je) y, vaya, que son buena, pero que muy buena, gente los dos. Les queremos.
Por eso fue un honor que nos invitaran a su boda, y un placer acudir a ella. Vivimos en un mundo de milagros cotidianos: de teléfonos móviles, realidad aumentada y reactores que atraviesan mil kilómetros en cuarenta minutos: con un poco de dinero y buena planificación, ya no hay distancias. ¡Cómo nos lo íbamos a perder!
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| No pongo foto de los novios para preservar su intimidad. Pero estaban guapos a rabiar. |
Viva San Frutos (Pajarero)
El Sr. Skyzos y Shepperdsen, con gran devoción católica y pensando únicamente en mi honor de segoviano, tuvieron la amabilidad de celebrar San Frutos, patrón de Segovia, organizando su boda el 25 de octubre, día en que se celebra la sego-fiesta. San Frutos, ermitaño, santo, hermano de santos y quién sabe si padre de santos, fue un ascético varón que ya cuatrocientos años antes que San Francisco de Asís tomó la costumbre de hablar con los pájaros del campo. Siendo segoviano, imagino que después de hablar con ellos, se los comería.
Más desvirtualizaciones
Pudimos por fin conocer al alma creadora del desaparecido, pero no olvidado, Planeta Murciano, y actual mente maestra de Atroz con Leche. Y ya iba siendo hora. MM es un personaje que resiste todo intento de definición, por lo que lo mejor que puedo hacer es reproducir su propia introducción en el Atroz:
Venida de otro Planeta, el Murciano más concretamente, llevo más años dando castigo por esas interneses de Dios que en el cuarto oscuro de la Metropol, que ya es dicir. Absurda y cantamañanas, no tengo ni idea de na pero hablaré de to como si fuera experta cum laude. Soy la escritora de guardia y traeré las noticias frescas y en tira cual papel higiénico pa limpiarse el culo. Además puntualmente, escribiré sobre otros temas muy interesantes según las amebas.Tengo que reconocer que yo iba nervioso, intimidado, al encuentro. El señor MM no es un blogger más. Es EL BLOGGER: centro y motor de todo un sistema planetario de cultura paralela, escritor deslumbrante, crítico apasionado, polifacético, referente, creador de un lenguaje personal propio e inconfundible, que lo mismo te habla de pollas o de farándula que te da una lección de humanidad doliente que te deja conmovido y hecho un trapo. Yo, como decía, iba asustado a la boda, temiéndome ir a quemarme como una polilla cuando se acerca a una luz demasiado intensa.
Me imaginaba su aspecto de otra forma, no sé por qué: tenía en mente algún tipo de oso huertano y barbudo de piel morena. Pero no: es un tiazo alto, de aspecto nórdico y ojos azules como brocas con punta de diamante. El osazo despampanante es su novio. Tras mis primeros momentos de nervios, estuve estupendamente con los dos. ¡Menudas risas!
La Marimesa
Éramos todo hombres en la mesa número 14: la mesa Noa Noa. ¡Y qué hombres! ¿Es que los novios no tienen amigos feos? Yo me los habría tirado a todos. En palabras de MM, aquella mesa olía a cuarto oscuro, a poppers y a glory hole. Y yo me pregunto, ¿a qué huele un agujero? Mi propuesta fue rebautizar la mesa como "Mesa Bukkake".
El tener una mesa solo masculina causaba pequeños problemas protocolarios a la camarera. Esa costumbre tan hispana de empezar a servir por la dama de mayor edad o rango social allí no se aplicaba. Esto llevó a despistes y pequeños momentos de incomodidad, como cuando parecía que no iba a llegar el sorbete que me faltaba. Al final todo se solucionó y no llegó la sangre al río. Yo, por el sorbete, mato.
The Croquette Report
Pero llegamos a la parte que todos estabais esperando: el informe de croquetas. Ya lo dijo Elvira Lindo: lo que nos hermana a todos los españoles, desactivando todo nacionalismo, son las croquetas. Una boda española sin croquetas es algo inconcebible (del mismo modo que una boda segoviana sin algún tipo de cachorro asado es algo imposible de considerar). Y da la casualidad de que yo, en mis ratos libres, soy reportero de croquetas. Ya me tocó hacer ese duro pero satisfactorio trabajo en la boda de Robin, y no iba a hacer menos aquí.
Por poco no lo cuento. Lo de las croquetas, digo. Estuve a punto de perdérmelas por culpa del jamón. Vaya jamones. Dos esforzados camareros se partieron la espalda cortando a cuchillo dos estupendos jamones de Guijuelo. Yo estuve unos valiosos minutos haciendo cola para conseguir un plato de la porcina delicia para mi corro de corbatas, y cuando volví las croquetas habían desaparecido, devoradas con unas ansias dignas de una manada de lobos famélicos. Menos mal que uno de los novios se apiadó de mi y le pidió a la camarera que me sacara unas pocas. Mi veredicto: sobresalientes. Se notaba el ligero picor que noto en la parte posterior de mi paladar cuando el jamón es ibérico. Pequeñas, bien formadas, crujientes, nada aceitosas. ¡Larga vida a la croqueta!
Momento "Duchess of Alba"
El alcohol, fuente y a la vez solución de todos los problemas del mundo en palabras de Homero (Simpson), es un poderoso crecepelo, y si cabe alguna duda al respecto sólo hay que mirar la siguiente imagen:
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| Vaya napias que tengo. Nunca me había fijado |
Murcia, qué hermosa eres, pijo
No tuvimos mucho tiempo para turismo, la verdad. Lo bueno de celebrar una boda por la mañana es que es mucho más llevadero para el organismo de las personas de avanzada edad, como yo, pero lo malo es que no deja mucho tiempo para apreciar el barroco. Lo poco que vi de Murcia me sorprendió muy agradablemente. Ya esperaba bastante gracias a los fotos y textos llenos de amor patrio del Planeta Murciano, pero verla en persona, y con este tiempo primaveral típico de finales de octubre en la era del Antropoceno, supera todas las expectativas. Dejo que las fotos hablen por sí solas añadiendo, eso sí, que soy de los que opinan que la nueva fachada de Moneo sí encaja bien, haciendo un buen contrapunto, frente a las puertas de la Catedral.
Pajas aeroportuarias
Alicante no sé si será o no "la millor terreta del món", como dicen ellos, pero desde luego sorprendente lo es un rato. En una de las boutiques del aeropuerto tenían como producto estrella esto:
Para aquellos ignorantes incultos y embrutecidos que no sepan lo que es un huevo Tenga, este aséptico dibujo puede ayudar a ilustrar su funcionamiento:
En el anterior dibujo, basta sustituir el elegante cilindro central por una buena polla tiesa para entender exactamente cual es la finalidad del invento. Yo soy un gran fan de los huevos Tenga, que proporcionan unos momentos la mar de entretenidos a la par que agradables, y los usaría mucho si tuviera dinero para poder permitírmelos. Lo que no es habitual es verlos fuera de mis sexshops favoritas, lo cual es una pena. Ojalá todos los aeropuertos del mundo sigan el ejemplo del de Alicante, lo cual ayudaría a contener la epidemia de ladillas que parece extenderse desde ciertos cuartos de baño de algunas terminales que todos conocemos...
Puntualidad germánica
Hay que decir que, para haber tomado doce medios de transporte distintos en pocos días, todo salió a la perfección, como un reloj. Las mayores esperas fueron las de la cola del control de seguridad del aeropuerto, y porque la gente es idiota. No, señora, su bote de laca del tamaño de un obús no puede pasar a la zona de embarque, por muy digna que usted se ponga y a pesar de que el pobre encargado de seguridad "no sepa con quién está hablando". Esta vez, por desgracia, no me cacheó ningún segurata buenorro. Todo lo demás -aviones, autobuses, coches, tranvías, carromatos, zepelines- funcionó como la seda. Al final va a ser verdad lo que me dijo una vez mi suegro: "va a resultar que sí que éramos un país muy rico, si después de que hayan robado tanto aún nos queda todo lo que tenemos..."
Y gracias a ese perfectamente engrasado mecanismo de emisiones de carbono y otros contaminantes, esta noche he podido caer semicomatoso en mi propia cama. ¡Viva el progreso!
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