noviembre 26, 2008

Feeling blue

El otoño es una época preciosa, pero que afecta a los ánimos. Es algo que se nota incluso aquí, en la blogosfera, donde la crisis existencial se ha cobrado numerosas víctimas, incluyendo al buenazo de Gaysinley, a mi amigo Shilvadin, al normalmente dicharachero Aran y, por lo que parece, a Nils el viajero, aunque en su caso sólo es una intuición mía.

No voy a ser yo menos.

Siempre he sido algo meteoropático. Noto en mi ánimo los cambios de tiempo; creo que se trata sobre todo de la luz. En estas tardes frías de noviembre, cuando apenas he acabado de comer y ya está anocheciendo, me invade una tristeza difícil de definir, pero que he llegado a conocer muy bien a lo largo de los años. Siento además que los días no me cunden nada, que sólo tengo tiempo para trabajar y dormir, y eso me provoca una ansiedad constante que viene a unirse a mi estado de ánimo generalmente bajo.

En esta ocasión mi tristeza va más alla de lo esperable por los efectos de un noviembre de lluvias heladas. En casa y en el trabajo intento mantener la mejor cara posible, sin demasiado éxito, pero lo cierto es que no ando muy bien de puertas para adentro. Todo se junta, desde los problemas para llegar a fin de mes a un futuro profesional que cada día veo más incierto. Me miro a mí mismo y hay muchas cosas que me gustaría cambiar, sin saber bien ni cómo ni hacia qué dirección. Cuestiones que creía tener más claras que el agua vuelven a ser oscuras para mí. Me arrepiento de algunas decisiones que he tomado en el pasado, aun sabiendo que probablemente fueron las acertadas, y me pesan como una losa las amistades ausentes: las que están lejos, las que he ido perdiendo por dejadez y, sobre todo, las que he ido alejando de mí de forma consciente. Esas son las que me atormentan cuando cae la noche y noto los huecos que se me han quedado, de la misma manera que los amputados siguen sintiendo los miembros que han perdido.


En estas épocas uno de los discos que más escucho es el doble álbum de "The Benny Carter Sessions", de Sarah Vaughan. En mi trilogía personal de grandes voces del jazz -Billie Holiday, Sarah Vaughan (aunque ella siempre negó ser una intérprete de jazz propiamente dicha) y Ella Fitzgerald, qué original por mi parte-, la de la Vaughan es la que ocupa el puesto supremo: una voz siempre impecable capaz de dominar todos los registros: alegre, juguetona, potente, sensual, serena, desgarrada, sutil, luminosa o abismal, siempre perfectamente controlada y magistral en todas sus formas. Le debo mucho a esa voz capaz de desatar los nudos que se me forman en el corazón y hacer fluir esos sentimientos que normalmente guardo bajo estratos geológicos en mi interior.

Friendless es una de las canciones oscuras del disco y describe perfectamente mi estado actual de ánimo. Se trata de una de esas canciones que son para escuchar de noche, a solas en casa, con el altavoz a medio volumen y las luces apagadas, dejando que sean los focos de las farolas y de los faros de los coches lejanos los que iluminen la habitación a través de las ventanas empapadas de lluvia.

Empieza con la voz de Sarah arrastrándose gravemente desde la primera sílaba,

My mind is in confusion,
my soul is in torment.
I've lost the grand ilusion
that love is heaven sent...

La canción se desenvuelve lentamente, alargando en vibrato los finales de frase, hasta llegar al emotivo estribillo,

Friendless,
there is no a soul to care
I'm friendless.
Nobody anywhere,
I spend the lonely days and nights
in misery and despair.

Y siempre el mismo grave abisal al empezar una una estrofa, volviendo una y otra vez al uso de palabras tales como empty, misery, despair, forlorn, desolation, woe. Pese al deprimente mensaje -no en vano la cantante se coloca en el lugar de una mujer abandonada por su amor-, la belleza de la voz de Sarah al abrirse paso a través de los instrumentos de la banda de Benny Carter transmite, por encima de todo, una resignación tranquila, un sentimiento casi de paz. Moviéndose en espiral descendente, la canción llega a un desenlace cuya sonoridad, si hubiera de describirla en términos visuales, yo la calificaría como de "luz negra":

...'cause no one can replace you
in my friendless life of woe...

Y entonces, de repente, cuando la música se sumerge un agujero negro que parece que se lo va a tragar absolutamente todo, Sarah Vaughan nos regala una última nota, purísima, como un rayo de luz ascendiendo rápidamente al final de una tormenta.

Vamos, el recurso musical más viejo del mundo. Pero qué bien funciona.




9 comentarios:

gaysinley dijo...

Ains... si te tuviera más cerca, te daría un achuchón. Con este post, me has despertado el lado más tierno, al desnudar así tu alma... ya te echaba de menos y me olía (aunque no es nuevo lo de este otoño atípico) que estos días algo pasaba!

Como te entiendo guapo, sabes que me identifico párrafo a párrafo y letra a letra. Ni decirte tengo que sabes que el móvil lo tienes y que me puedes llamar cuando quieras...

De todas formas, creo que esto lo tienes que pasar, es bueno en cierto modo, cada uno tenemos nuestro pequeño infierno al cual bajamos de vez en cuando, pero sólo para coger lo que necesitamos, no vale acomodarse, y luego salir por donde has entrado para avanzar (Que bonito me ha quedado pero que jodido es cuando uno lo pasa).

Así que, ya me callo, sólamente decirte cuídate. Recibe un fuerte abrazo de esos que te dejan sin respiración por unos segundos, lo sientes?. Beso

Nils dijo...

Vaya, yo no estoy tristón, ni mucho menos, y eso qeu no queda nada para mi cumpledécadas, pero me preocupa que te haya podido dar esa imagen...

De todos modos, que yo también quiero darte un achuchón, no sólo gaysinley, que no meg usta que estés triste ni meláncolico, que eso no es bueno. Un abrazo!

BIRA dijo...

Si puedo ayudarte en algo, sabes dónde estoy. Eso para empezar. Pero para ser honestos del todo tengo que decirte que yo soy un poco así. No he confundido la forma verbal, digo soy y no estoy, porque lo mío más que con las estaciones se extiende a lo largo de todo el año. He perdido a demasiadas personas, siento demasiado el peso de la soledad, y más veces de las que me gustaría confesar, quiero cambiar muchas cosas de mi vida y no sé ni por dónde empezar.

Qué tal si hacemos un club? Creo que con todas mis paranoias al menos tendría puesto de secretaria!

Un beso y cien mil millones de ánimos.

Thiago dijo...

Cari, lo siento... eso de meteoropático suena fatal, como vicioso aficionadillo a los gases, jaajaja

a mi lo que me aburre es Febrero y Marzo, cuando me empiezo a cansar del invierto y me entra una comezon esperando el verano entre inquieto y excitado (mas, jaaj).

Siento que no sea capaz de entender y degustar el jazz, se que eso me aleja de la intelectualidad que tanto persigo, pero no tiene remedio. Me lo impide un oído jazzpático o algo así, jaja sin embargo este finde, con EL MUNDO (que si no lo lees no te passa nada... jaja) viene el disco que mas me gusta a mi: The river de Springsteen.

Bueno, ahora voy a ver qeu le pasa a Nils, que me has dejado inquieto. Bezos.

Anónimo dijo...

JUANILLO DIJO que Johny Idea está para otras cosas y por eso usa el anónimo esta vez.

Si la música que escuchas sintoniza con tu estado de ánimo depre y lo agudiza, está claro, cambia de música. Escucha algo completamente distinto o no escuches nada (que siempre es mejor que oir un pitido continuo en un oido casi sordo).

Amigos tengo muy pocos. Me sobran dedos de una mano (al menos uno). Y encima, la mayoría están lejos. Colegas tengo más pero, en ocasiones, esto no es lo mismo. Sin embargo, siempre queda uno mismo. Nosotros mismos somos nuestro mejor amigo, así que a nosotros mismos nos corresponde dar el primer paso para consolarnos y mimarnos. Y tú tienes un osezno al que achuchar y que te achuche. Hasta donde yo sé, tienes un auténtico tesoro. Deja que te cuide, pero no te olvides de cuidarlo (sobre todo, dale de comer, que un osezno hambriento puede ser peligroso).

Llorón he sido un rato, y tú mejor que nadie lo sabe. Pero hace tiempo que no me preocupa lo que dejo atrás, sea bueno o malo, porque preocuparse por algo que no puedes cambiar no tiene sentido (no quiere decir que no añore alguna cosa, ni que no tenga buenos o malos recuerdos). Hay que vivir en el presente y sacar del pasado aquello que nos pueda servir en el presente o en el futuro. Del futuro no podemos saber nada, aunque si ves nubes de tormenta, prepara un paraguas o un chubasquero. Y si al final hay tormenta, preocúpate de los destrozos después, no antes.

En fin, que cogiendo prestada alguna frase o aforismo de otro, cosa que se me da la mar de bien, te diré que los buenos amigos, cercanos o lejanos, son como las estrellas: no eres consciente de que están ahí arriba, pero siempre están ahí. Claro, que en tu caso y con tu trabajo, quizá debería haber cogido otro aforismo que no hablase de estrellas.

Y por lo que veo, tienes bastantes más números que yo a los que llamar (aunque a mí me saldría más barato).

Un abrazote.

P.D.: te sigo debiendo una postal de Edimburgo. La llevo en la carterilla del trabajo, pero ahí está, aunque a veces no soy consciente de su existencia, sé que está ahí.

Peritoni dijo...

Uf, nene, no tengo yo el chocho para farolillos que dijo aquella...
O sea que mi momento, como pudiste leer hace tres posts, es de lo peor. Además agravado por el puto otoño, que aquí es soleado afortunadamente, porque si no no sé que me daría.
Yo tengo la suerte de tener a mi chico a mi lado, y aunque la procesión va por dentro es muy reconfortante sentir su calor en la cama.
Pero en mi vida he pasado etapas como la tuya, con Ella Fitzgerald,Philip Glass y Aute de fondo, y ya sabes que todo acaba pasando: lo malo también.

Un abrazo muy muy fuerte aunque sea así ciber, y un besazo, que nunca viene mal.
Sólo decirte lo que ya sabes

Aran dijo...

Como estamos todos!!! Debe ser el cambio de tiempo.
Démonos ánimos entre todos para salir de esta crisis existencial en la que no hemos metido (o nos han metido)!
Un abrazo

@ELBLOGDERIPLEY dijo...

Muchos ánimos hombre, el otoño es un poco así, pero vamos, depres con esa música, pá mí las quisiera, es verdad. Tampoco a mí me cunde demasiado, pero es la época. Son bajoncillos, es normal, pero la melancolía también tiene momentos bonitos.
Días oscuros de abrigo, luego atravesar un largo invierno, y cuando menos se lo espera uno, a traición, la primavera...
Besotes.

MM de planetamurciano.tk dijo...

Ke guapo está usted cuando se desnuda....
El tiempo ke perdemos calentándonos la cabeza, ke ya ves tú, pa lo ke sirve; si lo ke tenga ke ser será.

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