marzo 15, 2011

Infiel

Supongo que a casi todo hombre le llega un momento como este a lo largo de su vida. Y cuando digo hombre quiero decir tanto hombres como mujeres, porque si bien es verdad que parece que este tipo de cosas son más propias del género masculino que del femenino, estoy convencido de que a la hora de la verdad somos mucho más iguales de lo que pretendemos. Al final, a todos nos gusta lo que nos gusta.

Tal vez la situación os resulte familiar, ya sea por experiencia propia o por el caso de algún conocido: son muchos los años de rutina, de permanencia, y con el tiempo las ganas de probar algo nuevo se van haciendo más y más fuertes. Está en la naturaleza del ser humano desear lo que no se tiene: poco a poco empiezas a ver tentaciones por todas partes, en la calle, en el lugar de trabajo, en la publicidad televisiva... hasta en los lugares más inofensivos puede aparecer ese reclamo pidiéndonos con su canto de sirena que nos abandonemos a nuestros más inconfesables deseos. Y sobre todo en esta sociedad y en esta época en la que parece que todo el mundo exhibe su mercancía sin el más mínimo pudor.

Y claro, acabas cayendo.



Ya no vale culpabilizar a nadie. Desde luego, cada vez son menos las voces que claman un discurso moralista al respecto: vivimos en una sociedad demasiado postmoderna y demasiado mundana para que este tipo de cosas, que a nuestras abuelas escandalizarían, merezcan más que una minúscula nota al pie en la crónica social. ¿Quién está libre de pecado? Prácticamente nadie. ¿Es que acaso tiene sentido hablar de pecado cuando se trata de algo tan extendido, tan común? Como decía antes, todo el mundo lo ha hecho alguna vez o conoce a alguien que lo haya hecho. Más de uno incluso lo ha hecho poniéndose de acuerdo con algún amigo, como si tal cosa.

Pues bien, yo no voy a ser menos.

Ha llegado la hora de serle infiel a mi compañía telefónica. Quiero un smartphone, y lo quiero ya. Con colorines y con aplicaciones molonas que hagan cosas divertidamente inútiles.

Estoy pensando pedir una portabilidad. ¿Alguien tiene algún consejo que ofrecerme? Thanks.


11 comentarios:

ChicoTóxico dijo...

XDDDDD
ayer mismo escribí de eso
http://goo.gl/RRgh4

y adelante con esos cuernos!

Mocho dijo...

Tal como ha contado ChicoTóxico, lo mejor es comprar un teléfono y luego adaptarse a la mejor tarifa que encuentres sin compromisos de permanencia ni leches. Lo mismo ha hecho el Yunzapito. ¿El problema? Que los teléfonos son caros.

Las portabilidades sólo salen bien si sabes exactamente qué es lo que quieres, porque los comerciales telefónicos te lían de mala manera y te intentan vender lo que no quieres.

La experiencia de mi tx:

Solicitó la portabilidad de Movistar a Vodafone porque quería un Samsung Galaxy S (que hace tres meses era lo más en Android, ahora ya habrá salido algo nuevo).

Le hicieron contraoferta de Movistar: Planazo Tiempo Libre con las llamadas gratis de 17 a 7, tarifa de datos, el Samsung Galaxy S y blablabla. 25 €/mes. Antes de ello le intentaron colar otras ofertas. Aceptó.

Primera factura: le llega mal, con la tarifa antigua. Protesta. Le toman nota y le dicen que no ha llegado bien por problema de fechas.

Segunda factura: ídem. Vuelve a protestar y lo torean vilmente. Exige escuchar la grabación de la comercial que le ofreció la tarifa. Buenas palabras.

Tercera factura: vuelve a venir mal. Se cabrea mucho. Lo mandan de un teléfono a otro, y en el 1004 directamente le cuelgan o le dejan 40 minutos en espera.

Esta tarde va a hacer la última llamada. Me veo en Gran Vía poniendo una reclamación oficial.

Para las tablet:

Te coges una Samsung Galaxy Tab con cualquier operador. Pagas el primer mes. Al siguiente te das de baja. Te dicen que tienes que pagar la penalización por el terminal, que pueden ser 250 €. Los pagas (ojo, te tienen que dar el código para liberarlo). Y has conseguido una tablet que vale 700 € por 250/300. Lo ha hecho un amigo.

Justo dijo...

Me he quedado servido con el comment de Mocho, por lo que varío la temática: ¡yo que pensé que nos ibas a hacer una confesión de altura, recuerdos pasados o presentes de inconfesables y libidinosas experiencias, aprovechando que Osezno no te leía!

Aggghh: me has defraudado!

Borja dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Rem dijo...

Mi experiencia... 6 años con un nokia de los normalitos, de esos que no se rompen nunca y que van bastante bien.
Cambié en Diciembre por un Sony ericsson vivaz, como tú, yo quise ir a por un smartphone. Pero el tiro me ha salido por la culata porque ya me está dando problemas. Es algo de la batería, pero en fin, me molesta.
A mis amigos les va bien el sistema operativo Android, no poro decirte más.

Salud!

2soles dijo...

Otia... tomo nota... que quiero un galaxy y no estoy por hipotecarme, que no hay necesidad, ni capricho.

Mocho dijo...

Yo es que ya me conozco al Sufur, Justo, y siempre promete en el primer párrafo para luego salir con que ha cambiado de detergente o se ha pasado comiendo pizza.

Y además, este blog ya lo lee su osezno y demás adláteres, ¿no?

Lo que hagas hazlo por escrito, nada de por teléfono.

Sufur dijo...

Jajaj, qué calado me tiene Mocho. Y es que me encanta jugar al despiste, Justo :-) Para detalles jugosos, escabrosos, escatológicos... como decía mi abuela, quien quiera saber, ¡que vaya a la escuela! :-D

Muchas gracias, Mocho, por tan detallado consejo. Eres un crack. Y a tu tx, le deseo suerte y paciencia con la Movistar de satán.

PD: palabro de comprobación: modamen. Tócate las narices.

Moriarty dijo...

Precios abusivos, contratos que son rendiciones incondicionales, posibilidad de que te localicen a todas horas... Yo estoy considerando seriamente pasarme a la abstinencia. Uséase, en cuanto acabe la permanencia del contrato, le doy puerta al móvil.

Saludos,

Moriarty.

Deric dijo...

serás...!!!!
I yo pensando en el pobre osezno!

MM de planetamurciano dijo...

Yo sólo puedo decir ke caer en los brazos de Yoigo ha sido una de las mejores infidelidades de mi vida.

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