noviembre 11, 2014

Maldita costumbre

Maldita costumbre mía, la de siempre acabar los libros que empiezo. No sabéis lo que me está costando terminar el ensayo que tengo entre manos en estos momentos:


El libro, veréis, va sobre un tema de rabiosa actualidad: los... ¿jetas? ¿caraduras? ¿tocapelotas? ¿gilipollas? Ninguna de las traducciones que he intentado se ajusta demasiado bien al significado que tiene la palabra asshole en inglés. El autor hace una definición de asshole basada en los siguientes elementos:
  1. Un asshole se apropia, de forma sistemática, de ventajas con respecto a los demás en el juego social. Por ejemplo, se salta las colas, o interrumpe constantemente al hablar, o espera librarse de la cárcel tras un bonito desfalco.
  2. El asshole, además, hace estas cosas desde el profundo convencimiento interior de que se merece disfrutar de estas condiciones ventajosas.
  3. Finalmente, en su convencimiento de merecer estas ventajas, el asshole es inmune a las quejas de los demás. Simplemente, las ignora.
El ejemplo que pone el autor es muy ilustrativo: la sociedad cooperativa funciona porque todos acuerdan un conjunto de reglas, que en ocasiones especiales o de emergencia pueden saltarse en aras del "hoy por mi, mañana por ti", como cuando una ambulancia se salta los semáforos por una crisis médica o como cuando un individuo recibe regalos de todos los demás por ser su cumpleaños. Otro día será el cumpleaños de otros, y a largo plazo se preserva el equilibrio. El asshole se comporta como si creyera que todos los días son su cumpleaños.

El asshole no suele ser un criminal directo. Opera en las zonas grises del contrato social, sin llegar a cruzar la línea del delito. Pero en su comportamiento de asshole se niega a tratar a los demás como iguales morales, y por eso el asshole resulta repugnante y profundamente irritante.

Resulta muy difícil tratar con un asshole, y es imposible evitar toparse con alguno al menos que uno decida irse a vivir a una cueva en el desierto. Ciertas sociedades resultan más proclives que otras al florecimiento de los assholes. Un buen ejemplo de cultura de assholes es Italia o, sin ir más lejos, la actual España. Las culturas que favorecen el desarrollo de los assholes tienden a erosionarse y degradarse por tres motivos: el propio comportamiento piratesco de los assholes, la práctica imposibilidad de reeducarles para ser miembros productivos de la sociedad, y algo aún más peligroso: cuando el número de assholes crece lo suficiente, el resto de los ciudadanos pierden la fe en el sistema cooperativo de la sociedad y en sus instituciones, y cae en el desánimo. Cunde la sensación de impunidad y de "todo vale". Esto es lo que estamos viendo en nuestro propio país.

Bien: el tema es interesante y ciertamente importante. De hecho, es absolutamente necesario tener una buena teoría sobre los gilipollas. El problema es que el autor, a pesar de estar bastante bueno, es filósofo:


No tengo nada en contra de los filósofos (al contrario, creo que son fundamentales en cualquier mundo que merezca la pena ser vivido), salvo una cosa: cómo escriben.

Cielos, qué peñazo. Y eso que al menos es un filósofo anglosajón, que son más de ir al grano. Si llega a ser francés, me pego un tiro.

Doscientas páginas para decir exactamente lo mismo que he dicho yo (que no soy un ejemplo de concisión, precisamente) en cinco párrafos.

Y encima una carta abierta a un asshole al final del libro,  intentando hacerle escuchar mediante invocaciones a Aristófanes y demás familia.

Un mes llevo intentando forzarme a terminarlo. ¡Con la de otras lecturas que me aguardan!


4 comentarios:

Driver GT dijo...

A mí me pasa igual, tengo que terminar los libros. El único libro de toda mi vida que no acabé fue "El Señor De Los Anillos", que empecé con 14-15 años y cuando iba por algo más de la mitad decidí que no me merecía ese sufrimiento.

Moriarty dijo...

Pues sé más hedónico y déjalo, hombre. Que lo bueno que tiene un constructivista moral anglosajón es que, leído uno, leídos todos.

Al margen: la verdad es que sí que tiene un polvo, el muchacho. Y más aún si todo lo tiene tan largo como la lista de publicaciones.

Justo dijo...

Bueno, yo como ya he leído tu resumen -que está muy bien- no voy a incurrir en el error de leerlo, jaja..

Un abrazo

desgayficando dijo...

Te entiendo perfectamente, yo también tengo la manía / obsesión de acabar todos los libros que empiezo, algunos con años de diferencia, pero siempre tengo que acabarlos, si no es como un pepito grillo que me recuerda al oido que no lo he acabado.
Manías de cada uno.

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