enero 09, 2015

"No pretendo convencerte"

Como conté hace un par de entradas, uno de mis errores tácticos durante estas vacaciones fue involucrarme en un debate sobre religión en un bar de copas, a altas horas de la noche: un error achacable en gran parte a que todos íbamos borrachos como cubas. 

Hablar de religión con amigos es una pésima idea por dos motivos: porque es una soberana pérdida de tiempo (es hablar sobre una quimera y encima es prácticamente imposible no ya cambiar el punto de vista del otro, sino siquiera hacerle entender al otro tu punto de vista), y porque las cuatro formas más rápidas de perder una amistad de años son precisamente discutir sobre política, hacerlo sobre religión, follarse al novio/a de tu amigo o meterse en líos de dineros.

Pero una vez caídos en el error, qué menos que regodearse un poco en ello, ¿verdad?

Mi amigo el religioso es otro de esos protestantes que se creen que son católicos. Ya hablé de este tipo tan común de persona en otra ocasión. Este chico, en concreto, afirma profesar todos y cada uno de los dogmas de la Iglesia Católica. Pero se engaña. No lo hace. Véase a continuación.

Hoy en día, cuando un creyente debate con un ateo, tarde o temprano se acaba llegando a la siguiente frase, o alguna muy parecida: "no voy a entrar a rebatir tu lógica, porque esto es una cuestión de fe, y la fe no tiene lógica. Yo sé lo que he experimentado, y no pretendo convencerte de nada [del mismo modo que nada de lo que me digas me va a convencer a mí]". Lo que va entre paréntesis es algo implícito que suele omitirse en la frase concreta, pero que está ahí. Y digo "hoy en día" porque hace quinientos años el ateo acababa directamente en la hoguera. Los cristianos de hoy en día se jactan de lo mucho que ha avanzado su fe en cuestión de derechos humanos, olvidándose del hecho histórico de que los derechos humanos han avanzado a pesar de, y no a causa de, la fe: las iglesias, tanto católica como protestantes, y no digamos en otros credos, han ido siempre a remolque de los avances sociales, aceptándolos a regañadientes cuando no quedaba otra... y allí donde la religión aún sigue siendo fuerte, los derechos humanos se demoran en llegar. La relativa libertad religiosa que tenemos hoy en día no se la debemos a los papas ni a los obispos, sino al Renacimiento, los Ilustrados, los Padres Fundadores de la revolución americana y los filósofos laicos de los siglos XIX y XX. Pero me estoy desviando del tema.

Me hace mucha gracia la frase "no pretendo convencerte" viniendo de un supuesto católico. Es un sinsentido, como la mayor parte de su religión. De acuerdo: está de moda "no intentar convencer" a nadie. Es políticamente correcto, y pretende transmitir a la otra persona una imagen de tolerancia y superioridad ética muy acorde con el zeitgeist. Pero si algo no es el "no pretender convencer", es católico. Es muy fácil de entender.

Según el Catecismo católico, la Salvación es un don de Dios, que el hombre puede aceptar o rechazar mediante sus obras (o creencias). Quien rechaza la salvación, sufre su opuesto, la condenación, que además es eterna, en el Infierno (real o metafórico, dependiendo de a qué Papa infalible le preguntes). Ahora bien, el cristianismo predica el amor al prójimo, actitud loable se mire por donde se mire. Por lo tanto, un buen cristiano, especialmente si es católico, no puede permanecer indiferente ante un prójimo que se aleja del buen camino. Un creyente que ama tiene la obligación moral de intentar salvar a su prójimo. Por eso el catolicismo es proselitista ("Misionero") y Radical: no puede permanecer indiferente ante el error ajeno. Un católico de verdad tiene que intentar convencerte. Si no, es que no te ama, o que no cree en la salvación/condenación: en ninguno de los dos casos es realmente católico. Es un protestante encubierto, o directamente un fraude.

Lavarse las manos, como Pilatos, no es cristiano. El "yo me salvo, tú haz lo que quieras" no es católico. El católico debe implicarse, debe ser proactivo. Debe entrometerse, por tu bien. Por eso no debemos sorprendernos o escandalizarnos cuando los obispos presionan para imponer su moral a los gobernantes: es lo que se supone que deben hacer. Pueden estar equivocados, ser irritantes, resultar molestos o ser directamente un peligro para la sociedad, pero al menos están haciendo lo que se espera de ellos. Están siendo coherentes con las estupideces que creen.

Claro, el argumento clásico para rebatir lo anterior es el siguiente:
- Yo sí que hago algo. Rezo por ti.

- O sea, le pides a Dios que me salve aunque yo me aleje de él.

- Eso mismo.

- Es decir, le estás diciendo que o bien me haga volver al redil (coartando el libre albedrío que Él me ha dado) o que cambie sus normas (alterando su Plan Divino), porque en el fondo tú eres más bondadoso que Él y quieres que me salve. Pero aparte de recordarle que debe ser bueno conmigo, lo dejas todo en Sus Manos...

- No lo entiendes.

- En eso estamos de acuerdo.
Y por eso si algún día os encontráis por accidente en mitad de una discusión teológica con un católico que te mira con pena y te dice "no pretendo convencerte [animalito]", sabed que os encontráis ante un timo.



PD. Por todo esto, en muchas ocasiones yo si que querría convencer. Porque creo que la religión es una fuerza destructiva sobre el ser humano, y me duele ver a mis amigos hablando con amigos invisibles y siguiendo dogmas en vez de desarrollar sus vidas de forma adulta y responsable. El problema, claro, es que solamente se puede convencer a quien desea ser convencido, independientemente de la fortaleza de tus argumentos...

PD2. Y después de lo ocurrido esta semana con el atentado de París, más convencido estoy de que la religión es una influencia maligna.

 

5 comentarios:

Allau dijo...

Ese "No pretendo convencerte" me ha recordado aquel "¿quién soy yo para juzgar a nadie?" que respondió el papa actual en referencia a los homosexuales. Como si el papado y toda la iglesia que representa no fuese una gran máquina de juzgar al personal.

PasaElMocho dijo...

Con las personas que creen en dioses no se puede discutir, porque están en posesión de la verdad absoluta, se sienten superiores, miran con condescendencia a quien no opine como ellos (en el mejor de los casos) y además se sulfuran con mucha facilidad

Sufur dijo...

Eso es lo gracioso del "no te juzgo" cristiano, Allau: lleva implícito un "ya te las verás con Dios, que te partirá los dientes de mi parte" jejeje.

Tristemente, es así, amigo Mocho. Yo siempre recomiendo a la gente "sufurarse", que sienta mucho mejor que sulfurarse con L.

Moriarty dijo...

Es que ser un católico consecuente, en nuestras sociedades, es bastante más difícil que ser un buen ateo. Proliferan las medias tintas, y la religión de bricomanía (esto de aquí, esto de allá, y me hago una a medida). Lo cual, todo hay que decirlo, me parece una suerte para los que somos de natural descreído.

Por cierto, demuestra usted un conocimiento nada habitual de la idiosincrasia del catolicismo. Mis felicitaciones.

Christian Ingebrethsen dijo...

Aún así prefiero a un cristiano recalcitrante que te da la chapa al cristiano cínico y buenrollista que quiere quedarse en medio. Y todos sabemos que pasa con los que se quedas en medio, que llega un coche y te atropella. Prefiero a la gente que se moja y defiende sus ideas aunque no coincidan con las mías.

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